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Crítica a

Emilio Pettoruti

   
"Partimos de un horizonte lejano...

Desde un horizonte perdido en la bruma imprecisa del tiempo; punto inicial en la suma dilatada de los días que forman un cuarto de siglo; fecha del nacimiento enconado de nuestra plástica actual; momento histórico en que aparece repentinamente en nuestro medio, artísticamente opaco y aferrado a falsos conceptos naturalistas, la figura dinámica e inconfundible de Emilio Pettoruti.
Fue así como de repente e intempestivamente se alborotó el ambiente de la plástica local. El provincianismo artístico imperante entonces se sublevó encolerizado confabulándose para ridiculizar en toda forma y por todos los medios, al que de manera tan desconcertante e irreverente había osado sacudir el andamiaje de su inconsistente credo estético.

El escándalo fue mayúsculo. Una ola de odio y mofa se extendió por la ciudad. Adjetivos de toda especie fueron arrojados al perjuro que venía - según ellos - a propagar ideas descabelladas y absurdas. Pero, las diatribas no hicieron mella en su espíritu, por el contrario, fortalecieron y aumentaron su entusiasmo para continuar con empeño renovado la lucha tan tenazmente emprendida. La convicción clara y exacta de su destino hizo que perseverara ardientemente en esa actitud intransigente e iconoclasta y, aún cuando su jurisdicción espiritual fue poco frecuentada por algún tiempo, logró, al fin imponerse ampliamente, remontando a gran altura su renovado ideal estético. El tiene el mérito, poco común, de haber aportado al mapa desteñido de nuestra plástica sin vuelo, un soplo de saludable e inconfundible renovación. Pettoruti - es un hecho históricamente registrado - fue el primero, después de Malharro, pero , desde otro ángulo, en pregonar valientemente la insulsez de lo que aquí se practicaba en el campo de la plástica.

A lo largo de tantos años de actuación, se ha dicho y escrito mucho respecto a su modalidad pictórica. Pero, no siempre acertaron con la verdadera posición estética de Pettoruti. A nuestro entender, y si bien es cierto que, en lo formal, tiene puntos de contacto con escuelas de similar estilo moderno al suyo, algunas de cuyas fórmulas emplea con preferencia - del cubismo, por ejemplo -, pero, ello no significa sujeción estricta a tales formas, sino, modalidad característica utilizada como vehículo de expresión, que mejor se ajusta a su concepción de la forma y al clima poético en que respiran y se mueven sus imágenes.

La forma adquiere significación de belleza, cuando su empleo cumple función tributaria de dar relieve a los valores anímicos emanados de la intuición que elabora inspiradas imágenes de contextura puramente espiritual. La obra de Pettoruti, no obstante su atracción formal, hecha con verdadera sabiduría de pintor, tiene la particularidad que ofrecen las cosas gestadas en las regiones más profundas del espíritu y en ello reside, a nuestro juicio, el verdadero valor de su obra magnífica y la elevada posición artística alcanzada por uno de nuestros plásticos más auténtico y mejor cotizado."

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